¿Por qué contactó la familia?
Reacciones muy intensas a muchas cosas.
¿Cómo afrontamos el problema?
Empezamos con una sesión de valoración. No fue una sesión a domicilio porque Namur llevaba muy mal gestionar a desconocidos, sobretodo en espacios cerrados o donde no pudiese haber una buena gestión de las distancias. Quedamos en un entorno tranquilo donde ella paseaba habitualmente con Ton, su papi humano. Y el desarrollo fue el siguiente: Dentro de esa sesión empezamos con una presentación invisible. Antes de que llegaran preparé una prenda de ropa con mi olor para que Namur tuviese la oportunidad de conocerme sin que yo estuviese delante, una correa larga y un walkie para mantener una comunicación fluida. Cuidar la primera impresión fue la clave para sembrar la semilla de la confianza en Namur.
A pesar de que me ladrara me aceptó bastante rápido para ser ella. Buen en esa sesión le di a Ton unas pautas iniciales para reducir el estrés que Namur tenía.
Ton se puso manos a la obra con la suplementación y, sobretodo, con la reducción de la exposición a situaciones problema. Consiguiendo, de esta manera, que Namur redujera revoluciones en general y que mejorara su descanso.
En ese punto ya dimos los siguientes pasos hacia la rehabilitación de Namur. Nos vimos en un entorno diferente. Un entorno amplio en el que se pudiera hacer una buena gestión de las distancias y ahí empezamos a practicar la exposición controlada a los estímulos que preocupaban a Namur. Fue sorprendente como, con solo reducir el estrés, la perrita era capaz de gestionar mínimamente la situación sin perder la cabeza. Al terminar la sesión, pauté una serie de directrices para que Ton fuera trabajando en la medida de lo posible en el día a día.
En ese punto, con toda la información que disponía, Ton realizó un trabajo excelente de acompañamiento. Fue una maravilla recibir feedback suyo y ver cómo, poco a poco, Namur ganaba confianza y herramientas para afrontar las diferentes situaciones del día a día.
Conclusión
Namur necesitaba ir un poco más despacio mentalmente hablando y, desde luego, una progresión de dificultad. Cuando la conocí, esa perrita estaba completamente desbordada. Gracias a su increíble referente, Namur consiguió ver y conocer el mundo de otra manera mucho más agradable y hasta divertida. En este caso, menos fue más y con perseverancia y paciencia cosecharon unos resultados fantásticos.
Opinión de la familia de Namur
Namur ha sido una perra miedosa desde el momento en que llegó a casa con 3 mesecitos. Le costaba el contacto con desconocidos y cualquier estímulo de a pie la sobresaltaba. Después de un año aproximadamente batallando e intentando encontrar la forma de gestionar la situación sin éxito, contacté con Miki. Con tan sólo 2-3 sesiones incorporamos nuevos métodos, cambiamos hábitos, y aplicamos mejoras que con el paso del tiempo dieron su fruto.
Actualmente, Namur tiene 3 años y su carácter es muy diferente. Aunque con los desconocidos sigue siendo muy desconfiada, la reacción que presenta ahora es mucho menos tensa que antes. Los cambios más destacados son: la baja reactividad con ruidos y estímulos externos (como coches, motos, bicis, pájaros…) y no tira de la correa.
