Llamar a tu perro y que no venga puede ser una de las situaciones más frustrantes. Si te encuentras en este escenario, es probable que te preguntes: “¿Qué estoy haciendo mal?”. Hoy te traigo una guía para mejorar la llamada de tu perro desde un enfoque respetuoso y basado en la relación, no solo en el uso de reforzadores externos.
La Importancia de la Relación en la Llamada
Antes de entrar en los consejos prácticos, es fundamental entender que la llamada no es solo un ejercicio técnico que se resuelve con comida, juguetes u otros premios. La verdadera llamada es el reflejo de una buena relación con tu perro. Si tu perro confía en ti y siente que eres una figura de referencia en su vida, estará más dispuesto a atenderte cuando lo llames, incluso en situaciones desafiantes.
3 Consejos Para Mejorar la Llamada de Tu Perro
1. Elige un Entorno Adecuado
Cuando trabajes la llamada, el contexto es clave. Pregúntate:
- ¿Hay riesgos potenciales (tráfico, otros perros, animales salvajes)?
- ¿El entorno está sobrecargado de estímulos que puedan distraer a tu perro?
Si soltar a tu perro genera un alto nivel de preocupación porque temes que algo salga mal, es preferible mantenerlo con la correa larga (o de entrenamiento) mientras trabajas. Un entorno seguro y controlado permite que ambos, tú y tu perro, estén más relajados y enfocados.
2. Valora el Estado Emocional de Tu Perro
El estado emocional de tu perro juega un papel determinante en su capacidad para responder.
- Un perro histérico o sobreexcitado no te escuchará. Esto no es por desobediencia, sino porque su sistema nervioso no está preparado para procesar lo que le pides.
- Por el contrario, un perro en un estado emocional estable estará más receptivo a tu llamada.
¿Qué hacer si tu perro está demasiado excitado? Dale tiempo para regularse antes de llamarlo. Puedes caminar con él, practicar ejercicios de relajación o simplemente esperar a que se estabilice.
3. No Seas Pesado y Sé Paciente
Tu comunicación importa más de lo que imaginas.
- Si gritas constantemente su nombre o lo llamas repetidamente, el perro puede desconectar y dejar de prestarte atención.
- La paciencia y una buena comunicación no verbal son esenciales. Recuerda que los perros no solo escuchan palabras; también leen tu lenguaje corporal.
Por ejemplo:
- Acompaña tu llamada con un gesto claro y coherente que indique lo que quieres.
- Si tu perro está haciendo algo de su interés, como olfatear, deja que termine antes de insistir. Si confías en él, vendrá cuando esté listo.
Reflexión Final
La llamada no es solo un truco; es un reflejo de tu relación con tu perro. Trabajar en este ejercicio no se trata de repetir comandos sin parar, sino de crear un entorno donde tu perro quiera venir hacia ti porque confía y disfruta estar contigo.
Llévalo al plano práctico:
- Evalúa el entorno antes de soltar a tu perro.
- Aprende a leer su estado emocional.
- Trabaja en tu comunicación y evita convertirte en alguien que lo presiona constantemente.
¿Qué Hacer Ahora?
Si te interesa profundizar más en temas como la comunicación no verbal con tu perro o cómo gestionar situaciones específicas en los paseos, explora otros recursos en nuestro blog o agenda una consulta personalizada. Trabajar en la relación con tu perro no solo mejora la llamada, sino que transforma la convivencia en una experiencia más armoniosa.